Buscando información en ese inmenso baúl de la red social, descubres facetas de Pep que demuestran lo dicho. Cuando terminó su carrera deportiva se fue hasta Argentina simplemente porque quería hablar con Menotti y Bielsa. Quería conocer entrenadores, saber más de ellos, de sus sistemas, de su visión del fútbol, de sus tácticas de juego, de sus proyectos… porque por lo visto Guardiola admira a los que saben contar, le seducen los buenos conversadores. Sabe que explicar perfectamente y de forma elocuente lo que uno piensa es esencial para todo buen entrenador. Y quiso hablar con ellos. Se sabe que quedó con Cesar Luis Menottí en un restaurante de Belgrano para hablar solamente de eso, de fútbol. Al final del almuerzo el flaco Menotti, que por lo visto le recibió con la frase “Así que usted ahora quiere ser entrenador”, terminó con esta otra “No lo dude, hágase entrenador”. Del contenido de aquella conversación nada se sabe, o mejor dicho, nada hemos encontrado sobre ello, pero la frase final demuestra que el que llevó a la Selección de Argentina a ser campeona del Mundo se dio perfecta cuenta de la capacidad fuera de lo común que tenía aquél chaval que había venido desde España simplemente porque le quería conocer y aprender.
La conversación con el “loco” Bielsa fue aún más intensa porque lo invitó a comer en su casa de Rosario. Allí estuvieron los dos hablando durante todo el día, comprobando en el ordenador datos, repasando técnicas, sistemas de juego, tácticas, puesta en escena de posiciones… Marcelo Bielsa tuvo palabras de ánimo también para Pep y le marcó una pauta que Guardiola ha seguido hasta la fecha al pie de la letra. Por lo visto, Bielsa no concede entrevistas personales a los medios de comunicación. “¿Por qué le voy a dar una entrevista a un tipo poderoso y se la voy a negar a un pequeño reportero de provincias? ¿Por qué tengo que acudir a una emisora líder cada vez que me llame y en cambio no tengo que ir a una pequeña radio del interior? ¿Cuál es el criterio para hacer una cosa así? ¿Mi propio interés? Eso es ventajismo”. Aquellas palabras marcaron a Guardiola hasta el punto que las ha llevado también él a la práctica al pie de la letra: Solamente se somete a las ruedas de prensa sin vetos ni duración determinada, pero sin pasar de ahí. Hasta la fecha no ha concedido jamás una entrevista personal.

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